19 feb. 2017

Alex Garcia, pudo salir del ocultismo

Testimonio de Alex García un joven colombiano cuya curiosidad desde los 16 años por lo oculto y esotérico al buscar llenar el vacío en el corazón le hacen entrar en practicas diabólicas como el Rosacrucismo, Orientalismo, Lobsang Rampa, Metafísica, Masonería, Tercera Era, Espiritismo, Ritos engañosos, etc.

Invocando a espíritus buscaba el poder de superación pero tras experimentar los fenómenos paranormales propios de las posesiones y obsesiones demoniacas comenzó a buscar ayuda.

Acompañado de su esposa Johana Escamilla son entrevistados por Iván Gutiérrez en el programa Des Gracias por tus Desgracias.

13 feb. 2017

Psiquiatria y exorcismo

«El discernimiento médico en exorcismos no es vinculante, pero sí muy recomendable»

Los sacerdotes que ejercitan hoy el ministerio de los exorcismos, por encargo de sus Obispos, suelen coincidir en apreciar que van aumentando en los últimos años los casos de posesiones o de influjos mayores o menores del diablo en algunas personas. Y que aunque algunos Obispos han nombrado en su diócesis un exorcista, son más las diócesis que carecen de este ministerio.

(InfoCatólica) Entrevistamos a Gerardo González Martínez, 



Nacido en las Alpujarras de Granada (España), casado, padre de cuatro hijos, doctor en Medicina, especialista en Psiquiatría y Diplomado en Filosofía. A su larga dedicación al ejercicio de la psiquiatría en Zaragoza, ha añadido en los últimos años en esa ciudad su colaboración como psiquiatra con el ministerio del Exorcismo, y también en algunas diócesis vecinas. Es integrante al mismo tiempo del Grupo de Oración que ayuda al exorcista de Zaragoza. 

No sé si conocerá la noticia aparecida enReligion en Libertad el pasado 2 de enero, en la que se informaba sobre la presencia del Arzobispo de Modena, Erio Castelluci, (post anterior) en la realización de un exorcismo, llevado a cabo por uno de los dos exorcistas de dicha diócesis. Me extrañó que en la entrevista Mons. Castelluci declaraba que era la primera vez que asistía a un exorcismo.

Sí, yo también leí la noticia y me alegró, por lo inusual del tema. Pero no se extrañe de esa inexperiencia del Sr. Obispo en cuanto a los exorcismos. El Padre Gabriele Amorth, natural de Módena, precisamente, fallecido el pasado mes de septiembre, con frecuencia insistía en cómo se negaba la existencia del Demonio por parte de sacerdotes, obispos e incluso algún cardenal.

Hoy en Misa se nos leyó el Evangelio de Marcos1: Jesús «curó a muchos enfermos y echó muchos demonios»... Parece que son dos acciones distintas.

Efectivamente, aunque lamentablemente algunos progres hoy lo niegan. Los Evangelios nos muestran a Cristo como predicador, taumaturgo y exorcista. Y en ellos queda patente que en Jesús curar enfermos es una acción netamente diversa de arrojar demonios. Por eso es una aberración reducir los exorcismos de Jesús a meras curaciones de enfermedades. El Evangelio dice otra cosa muchas veces y claramente.

¿En su experiencia personal piensa también que el mayor éxito del Demonio sea que no se hable de él, y que incluso se niegue su existencia?

Sin duda. No se combate contra el poder del demonio si no se cree en su existencia. O si al menos no se cree en su acción maléfica sobre ciertas personas. Le informo de un dato curioso. En el mes de abril de 2014 existían en España sesenta y nueva diócesis, más el Arzobispado Castrense. Llamé personalmente a cada una de las diócesis y, tras una breve presentación, solicité hablar con los Vicarios Generales para formularles la siguiente pregunta: ¿existen en su diócesis exorcistas?
La respuesta fue afirmativa solamente en un 23,8% de las diócesis, cifra que aún se redujo aproximadamente a un 20%, ya que en algunos casos la respuesta afirmativa fue más formal que real. Mi impresión personal es que el ministerio de los exorcismos está en España muy subdesarrollado.

Entonces, ¿existe el Demonio?

En mi larga experiencia de Discernimiento he podido comprobar y sigo comprobando personalmente su presencia, su actuar, en definitiva su maldad. En relación con el Demonio, recomiendo la lectura de los tres artículos que sobre el tema publicó el Padre José Maria Iraburu Larreta en su blog de InfoCatólica [pueden verse aquíaquí y aquí].

¿Es preceptivo que el exorcista sea ayudado por un médico psiquiatra?

En relación con el Sacramental de los Exorcismos, el discernimiento médico no es vinculante, pero sí muy recomendable. Yo vengo realizando con regularidad desde hace años el Discernimiento en relación con las diferentes manifestaciones del Demonio. Discernir es distinguir entre dos realidades, señalando sus diferencias. En el caso que nos ocupa es distinguir entre la enfermedad y las influencias demoniacas.
Cuando una persona presenta manifestaciones «extrañas», infrecuentes, siempre penosas, un médico, lógicamente católico y a ser posible psiquiatra, estudia dichas manifestaciones y se pronuncia diciendo si lo que ocurre en la persona afectada, es explicable con los conocimientos actuales en Medicina, y en el caso de que no lo sea es cuando se inicia la acción sacramental del Exorcista.

¿Esa distinción es clara, segura, fácil de realizar?

La respuesta no es «blanco o negro», ya que existen los «grises», con diferentes matices, de diferentes intensidades, que el Demonio trata de manejar siempre en su provecho.

En su caso, ¿su relación con el Sacramental queda reducida al Discernimiento?

En la asesoría que ofrecen los médicos en esta cuestión frecuentemente es así. Pero no en mi caso, ya que el seguimiento, la ayuda que como psiquiatra se puede prestar a las personas que tanto sufren es muy beneficiosa. Personalmente mantengo con ellas conversaciones regulares, y que, si no tienen inconveniente, comparto luego con el exorcista.

Tengo entendido que en los exorcismos ayuda también un Grupo de Oración.

Así es. En la realización de los exorcismos es de gran importancia la existencia de un Grupo de Oración. La ayuda que los voluntarios que lo integran prestan al Ministerio de Exorcismo y Liberación es clave para su desarrollo. Esta necesidad tiene incluso un fundamento evangélico: «Cuando Él entró en casa, sus discípulos le preguntaron aparte: ¿Porqué nosotros no pudimos echarle fuera? Y Él les dijo: Este género de demonios con nada puede salir, si no es con oración y ayuno (Mc 9:28-29; también Mt 17,21).
El Ministerio de Exorcismo y Liberación es un sacramental cuya realización corresponde al obispo o al sacerdote en quien él delegue, nombrándole exorcista. Él por tanto actúa en nombre de la Iglesia y es a él a quien le compete el ejercicio del Ministerio. El Grupo de Oración se identificará con lo que él diga.
El Ministerio se asienta sobre tres pilares: la humildad, la oración y la mortificación. Por consiguiente el exorcista y las personas que colaboren con él, deberán esforzarse por vivir la virtud de la humildad, tener una intensa vida de oración y cultivar el espíritu de mortificación, manteniendo todos una intensa unidad. El enemigo intenta dividir para vencer; de ahí que la unidad del grupo sea esencial.
El Ministerio está movido y asistido por el amor y la misericordia de Dios. Es indudable que el mandamiento del amor encuentra en este Ministerio una de sus máximas expresiones. El Grupo debe distinguirse por ese gran amor a las personas que por él sean atendidas. A todas ellas se les tratará con sumo cariño. En realidad el Exorcismo es un «Ministerio de amor y misericordia», porque en él se manifiestan estas dos grandes realidades divinas.

¿Quiénes pueden integrar este Grupo de Oración que ayuda al exorcista?

Los fieles cristianos que componen el Grupo de Oración han de tener una adecuada formación cristiana, fieles a las verdades dogmáticas de la Santa Iglesia. Deben llevar una fuerte vida de piedad, asistiendo si es posible diariamente a la Santa Misa y participando frecuentemente del sacramento de la confesión. No puede estar en el Grupo quien no lleve una vida sacramental sería y constante.
Tampoco puede pertenecer al grupo quien realice prácticas contrarias a la fe cristiana. No es compatible la verdad con la mentira. El demonio es el padre de la mentira y de la confusión. Conviene recordar que el demonio es un «espíritu caído», un ángel contrario a Dios. Y por ser espíritu tiene cualidades muy superiores. Por eso nos atacará sobre todo en nuestros aspectos más vulnerables. Esto hemos de tenerlo muy presente.
Los miembros del Grupo compartirán un profundo espíritu de unidad entre ellos y con el exorcista. No vivirán el Ministerio como un «espectáculo», aunque en él puedan ocurrir cosas «espectaculares», «extraordinarias». Al mismo tiempo que una intensa vida espiritual, necesitan una estabilidad psicológica que no se altere y trastorne asistiendo a los exorcismos –a veces el paciente grita, vomita, se retuerce en convulsiones–. Incluso algunos de los voluntarios han de tener una considerable fuerza física para mantenerlo sujeto. Por eso conviene saber que no todas las personas, por buenas que sean, son capaces de perseverar en el Grupo.

Más cualidades que necesitan...

Han de guardar una discreta reserva en relación con el Ministerio, procurando que en su vida de piedad el exorcismo esté presente en sus oraciones, en sus mortificaciones personales, recordando que el ayuno, posiblemente sea una de las mortificaciones más eficaces.
Siempre que sea posible y conveniente, con naturalidad y con sencillez, recordarán que la existencia del demonio es una verdad de fe y que la persona que conscientemente la niegue se sale de la fe católica.
Las personas que integren el Grupo deberán estar durante la realización del Ministerio en obediencia con exorcista y no hará nada que él no solicite. Durante el exorcismo deberán estar siempre en profunda oración, esencial para no abrir «ventanas» por donde el enemigo pueda atacarles.
Hay que evitar todo comentario personal que pueda afectar al Ministerio y evitar con todo cuidado dar cualquier información sobre las personas que reciben el exorcismo. El Grupo guardará total confidencialidad sobre estas personas. Cuando el exorcista se refiera a algún caso concreto de exorcismo o liberación, será porque la persona lo autorizó, buscando dar testimonio del amor, de la misericordia y del poder de Dios.Toda duda se resolverá personalmente con el exorcista.
Finalmente es un riesgo del Grupo que «en todo se vea algo demoniaco», o por el contrario que se trate de entenderlo todo desde la razón, ya que el discernimiento lo realiza la persona que ha sido designada para ello.

Otra pregunta: ¿sobre qué actúa el Demonio?

La persona humana es de naturaleza encarnada, no así las personas angélicas y las Personas divinas. Y la naturaleza encarnada supone la corporalidad, la afectividad, el pensamiento y la voluntad, y es sobre todas estas manifestaciones de la condición encarnada donde el Demonio actúa. Pero nunca sobre la persona. Aunque la persona sí que puede vender su alma al demonio, también en estos casos realmente extremos, pero existentes, el Sacramental del Exorcismo se muestra eficaz.

Para terminar ¿podría indicarnos algunos criterios diagnósticos de la posesión?

Me parecen bastante exactos los que tiene redactados el Padre Fortea. Los criterios diagnósticos que ha de presentar un sujeto para que sospechemos que padece una posesión serían los siguientes:
1.-Ante lo sagrado o lo religioso se da una gama de sensaciones que van, según el sujeto, desde el fastidio hasta el horror, desde la leve expresión de molestia hasta la manifestación de ira y furia.
2.-En estos casos más extremos, el horror lleva a accesos de rabia, acompañados normalmente de blasfemias o insultos dirigidos contra el objeto religioso que se ha situado en la proximidad.
3.-El poseso en los episodios agudos de manifestación de ira furiosa, pierde la consciencia. Cuando vuelve en sí no recuerda nada. La amnesia es total y absoluta. Sin embargo, aunque no recuerde nada el sujeto durante el episodio ha padecido un cambio de personalidad mientras ha durado esa crisis de furia. Durante esa crisis una segunda personalidad emerge.
4.-Esa segunda personalidad siempre tiene un carácter maligno. Es frecuente que durante esos momentos las pupilas se vuelvan hacia arriba, o hacia abajo, dejando los ojos en blanco. Los músculos faciales se ponen frecuentemente en tensión. También las manos muestran crispación. En esos momentos de crisis, a veces la persona articula la voz llena de odio y rabia.
5.-Acabada la crisis furiosa, la persona vuelve lentamente a la normalidad, y el tránsito de vuelta a la normalidad es prácticamente similar en cuanto al tiempo y al modo al tránsito que se observa de la vuelta del estado de hipnosis al estado normal de conciencia.
6.-Fuera de las crisis furiosas en que emerge la segunda personalidad, la persona lleva una vida completamente normal, sin que esta patología afecte para nada ni a su trabajo ni a sus relaciones sociales. El sujeto aparece como una persona perfectamente cuerda. En todo momento distingue perfectamente entre la realidad y el mundo intrapsíquico, y no observa una conducta delirante.
7.-En algunos casos sí exponen cosas que parecen alucinaciones sensoriales. Concretamente exponen que, esporádicamente, ven sombras, sienten una difusa sensación extraña en alguna parte concreta del cuerpo, oyen quizá ruidos o crujidos. Por el contrario no oyen voces internas.
En fin, como decía el beato Pablo VI el mundo diabólico es en sí mismo obscuro y tenebroso, difícil de conocer y de describir.

Que Dios nos guarde.

Recordemos el salmo 90: vivimos «al amparo del Altísimo», protegidos por su ángeles. Y recordemos también que a la Virgen María le ha dado Dios el poder para pisar y vencer al enemigo: «Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios».

10 feb. 2017

Un obispo en un exorcismo

Un obispo reconoce que recientemente presenció por primera vez un exorcismo y esto es lo que vivió


Erio Castelluci

Erio Castelluci es desde 2015 arzobispo de Módena, en el norte de Italia, y hasta entonces era párroco en la ciudad de Forlí. Y como sucesor de los obispos ahora tiene una visión más global de los peligros que acechan a la Iglesia y a los católicos.

Entre ellos destaca la lucha contra el demonio. En una reciente entrevista en el diario regional Il resto del Carlinomonseñor Castelluci reconoce que siendo ya obispo ha sido la primera vez que ha presenciado un exorcismo, y lo hizo a petición del exorcista de la Diócesis, convencido de que la presencia de la autoridad sería útil para vencer al diablo.

No es frecuente que un obispo hable de su participación en un exorcismo y tampoco que reconozca que es la primera vez que acude a uno en su vida.

Sin embargo, la realidad es que durante décadas no se ha tomado en serio la lucha contra Satanás e incluso como repetía siempre el padre Gabriel Amorth, exorcista durante décadas en Roma, “muchos prelados no creen en el demonio e incluso llegan a decir en público que el infierno y el demonio no existen”.

De este modo, durante décadas apenas ha habido exorcistas en las diócesis y por tanto muchos sacerdotes no estén familiarizados con este ministerio. Pero la dinámica está cambiando y ya son muchos los obispos que están nombrando exorcistas en su diócesis y se están viendo obligados a formar aún más debido al gran número de posibles casos existentes.

La entrevista del obispo en la que habla abiertamente de Satanás y admite sin problemas que hasta ese momento nunca había participado en un exorcismo ayudará a luchar contra el “triunfo” del demonio que durante décadas casi había conseguido convencer a todo el mundo de que no existía. Además, puede servir de ejemplo para otros pastores para seguir esta línea de implicación en un ministerio que debe ser potenciado y cuidado. Esta es la entrevista concedida por el arzobispo de Módena y traducida por Portaluz:

-Excelencia, ¿esta primera experiencia suya ha sido traumática?
-Antes de llegar a ser sacerdote, vi posesos y endemoniados, pero nunca había hecho un exorcismo. Fui llamado por uno de los dos exorcistas de la diócesis por uno caso difícil y, luego de ver la reacción, realmente lo era.

- El exorcista oficial le pidió refuerzos, y usted no evitó el asunto. ¿Verdad?
- Me invitó a presenciar. Venga -me dijo- porque este hombre está poseído desde hace algún tiempo, viene conmigo una vez por semana, y su presencia -como obispo-, podría influir. Así es que me acerqué a la parroquia donde en Módena se realizan los exorcismos.

-¿Qué sucedió?
- Nada más verme el hombre empezó a gritar, me decía que me fuera, luego cayó como en un trance; de repente parecía como que iba despertando y al instante enterró sus uñas en el dorso de mis manos. Su mirada era diabólica, y los insultos irrepetibles así como las maldiciones.

-¿Es cierto que le hizo un pronóstico de muerte?
-Sí, sí, me dijo que moriré en un accidente de automóvil, y mientras me lo decía se veía feliz.

-¿Usted qué cree, está preocupado?
-Mi vida está en las manos del Señor Jesús, y por cierto no en las del diablo. No estoy para nada preocupado. La Palabra de Dios enseña que esas maldiciones son ineficaces. El diablo seguirá maldiciendo, lo hace por oficio.

-¿Hará de exorcista en el futuro, siendo obispo?
-No excluyo otros exorcismos sobre otras personas. Los propios exorcistas italianos lamentan el ser muy pocos. En el Evangelio de Marcos está escrito: “En mi nombre expulsarán los demonios...”. Es importante para un cristiano tener discernimiento, porque muchos casos son más de competencia del psiquiatra que del exorcista. Muy importante son entonces las oraciones de liberación.

- ¿Sirven para liberar a una persona del demonio?
- Para establecer, a través del discernimiento, si la persona sólo está perturbada o poseída. De hecho hay diferencias: si está poseída se recurre al exorcista, si sólo está perturbada las oraciones de liberación y de súplica colaboran a una pronta sanación.

- Muchos piensan que el diablo es un puro invento medieval. ¿Qué responde?
- Están equivocados. Basta ver algunos exorcismos para entender que el mal es una entidad precisa, una realidad.
 
- Módena ha visto nacer al Padre Gabriele Amorth, exorcista de fama internacional, fallecido el pasado septiembre a los 91 años. ¿Es bueno continuar sobre su senda?
- Sin duda, teniendo siempre muy presente que el Señor Jesús es mucho más fuerte y poderoso… al final siempre triunfa.

7 feb. 2017

Obispos

Mensaje privado dado por Nuestro Señor Jesucristo a Monseñor Ottavio Michelini entre 1974 y 1978.




Si el Obispo es verdaderamente santo no le faltará ni la sensibilidad de comprender, ni la Gracia de actuar eficazmente sobre quien sufre de maleficio, pero si no es santo, ni ve ni comprende; por lo que él mismo tendría necesidad de que se le ayudara con un exorcismo. 

Hijo mío, para afrontar al Enemigo a cara descubierta se necesita fe, valor, fuerza y otros dones que no tienen sus raíces en la soberbia, sino sólo en la humildad; tú podrías buscar por todas partes, pero un bravo y fuerte exorcista lo encontrarás sólo entre los humildes, jamás entre los soberbios; un bravo exorcista jamás lo encontrarás entre los hambrientos de prestigio, de riquezas, de comodidades, sino sólo entre los pobres; porque quien ama el prestigio y las comodidades que ofrece el mundo no es nunca de Dios y no podrá nunca estar en grado de realizar un genuino apostolado todo dirigido a la Gloria de Dios y al bien de las almas.

El exorcista verdadero, que verdaderamente puede obrar con éxito y que, como ha sido dicho en un mensaje anterior, casi nunca conoce los frutos de su obrar, es aquel que está dispuesto a aceptar, y gustoso acepta, el sufrimiento como don de Dios y como arma esencial e indispensable para su lucha, arma que atemoriza y espanta al Adversario, y esto es para el exorcista ya parte del éxito a que tiende. 

Hijo mío, en gran parte los capciosos pretextos por los que muchísimos Obispos ya no exorcizan encuentran en esto su explicación; he dicho que es tiempo de hablar sin velos y sin sobreentendidos, pues bien ¿qué éxito podría tener sobre el Enemigo uno que es ya presa del mismo y su prisionero? 

En mi Iglesia regenerada no quiero incrustaciones de ningún género; todo debe volverse puro y limpio, como era al principio.

El Oficial que en guerra no precede a sus soldados no es un buen oficial y no puede aspirar a la victoria; la victoria no es de los viles sino de los valientes.


Monstruoso y culpable engaño
La hora de la liberación de un alma golpeada por un maleficio está siempre determinada por la Voluntad Divina y puede ser anticipada por la colaboración, la fe y el deseo de liberación del afectado, o puede ser prolongada por la falta de colaboración, de fe y del deseo de ser librado, o también por la acción maléfica aún en acto por parte de quien ha procurado el maleficio. 

El maleficio también puede ser mantenido o prolongado por un Designio misterioso de Amor, dirigido a salvar almas relacionadas con el maleficiado en un plano particular de salvación.

*Nota del administrador; veo este escrito de interesante lectura y valoración. 

3 feb. 2017

Posesión de un niño


Y Alejandra concurrió desesperada al arzobispado de la Ciudad de la Buenos Aires, buscando ayuda para el problema de su hijo de 5 años, con signos evidentes de una posesión demoníaca. Ya había golpeado puertas en varias iglesias, pero el permiso desde Roma para realizar un exorcismo no llegaba

  La angustiada mujer recibió en mano un papelito con un nombre y un número de teléfono.



Pero el caso de Alejandra brinda detalles de ese esquema que se habría mantenido por años. “Yo primero concurrí a una iglesia de zona Sur de la ciudad, porque quedaba cerca de mi casa. Ahí lo vieron a mi nene, que a esa altura ya había pasado por profesionales de la medicina, primero y luego por curanderos que me aconsejaba visitar la gente. Nadie podía hacer nada. Incluso médicos me decían que concurra a la iglesia porque había algo más”, contó la mujer.
El chiquito presentaba una serie de características que relacionaban el cuadro con una posesión demoníaca. Una de ellas, inexplicable, era que hablaba en una lengua antigua, en arameo. Su madre, una vez convencida de que requería ayuda espiritual, acudió a la iglesia. Allí la recibieron, tomaron contacto con el niño, sin embargo no podían someterlo a un exorcismo porque para ello se requiere de un permiso especial del Vaticano. Que no llegaba, mientras el tiempo transcurría.
“Fuimos a otra iglesia, y pasó lo mismo. Los curas nos decían que no había dudas. Pero no podían hacerlo sin permiso.
Pasados unos días, fue convocada telefónicamente, y al regresar le entregaron el ahora famoso papelito. Me dijeron que llame inmediatamente, que allí encontraría una pronta salida al problema”, agregó Alejandra.
La comunicación, por supuesto, fue instantánea y la solución pareció vislumbrase muy pronto. El sacerdote Manuel, que recibe estos casos en su parroquia El Buen Pastor de la localidad de Santos Lugares, la convocó para el mismo día. “Fueron tres las sanaciones. Ya en la primera, mi hijo cambió profundamente. Se le había ido algo en la mirada, una cosa siniestra que tenía y que daba escalofríos. Cuando terminó el exorcismo, todo se modificó para nosotros. Nos cambió la vida, y mi nene pudo comenzar a desarrollar una vida normal.

31 ene. 2017

Satanistas, volved a Dios


Vamos ahora a hablar del genero de hombres más desgraciados de todos cuantos hay sobre el mundo. Nada hay más espantoso que el que alguien sabiendo que existe el demonio, le adore. Es muchísimo mejor la suerte del ateo, pues al menos éste si creyera en la existencia del mundo espiritual, adoraría al Creador. Pero el servidor del mal sabe que existe este mundo espiritual y, aún así, elige recibir un poco de bien ahora, a cambio de su suerte eterna.

Y digo “un poco de bien ahora” porque es muy poco lo que el demonio da. Ya aquí en la tierra, los servidores del Maligno sufren las consecuencias del pecado: ira, tristeza, rabia, melancolía, odio, intranquilidad, continua ambición no satisfecha, continua hambre de más placeres. Y el demonio les concede poco, casi nada. Con ellos no es generoso ni en la tierra. Podría darles más, pero no quiere que gocen ni sus súbditos. Está dotado de sentimientos sádicos y no es bueno ni para con los suyos. Lo que sí que les suele inculcar en sus mentes es que les ha concedido lo que le han pedido. Pero es una idea irreal que él les mete en sus cabezas.

Recuerdo una mujer que vendió su alma al Diablo, me dijo: he vendido mi alma, sí, pero mire, tengo cuarenta años y parece que sigo en los dieciocho. La miré y callé, la realidad era terrible, físicamente estaba espantosa, más ella creía seguir gozando de una eterna juventud. Los que entregan su alma por gozar del sexo, no obtendrán más en ese campo que otros de su misma edad. Quizá el demonio tentará más a alguien para que se les entregue y tener contento a ese súbdito suyo. Pero las actuaciones del demonio sólo son por vía de tentación y allí acaba su poder. Contra alguien virtuoso, la tentación se estrella como contra una roca.

En fin, las personas entregadas al demonio deben saber que Dios creo todo y tiene pleno poder, incluso para reducir a la nada a todas las fuerzas del infierno.
Eso si, la persona debe arrepentirse de todo corazón de haber seguido el mal camino y volverse con todas sus fuerzas hacia el buen camino. Haya cometido los pecados que haya cometido, Dios que es un Padre le perdonará si se arrepiente y se esfuerza por cumplir los Diez Mandamientos.

La persona tendrá que orar mucho, repetir actos de arrepentimiento y de amor a Dios y confesar sus pecados a un sacerdote y recibir por la absolución la limpieza de su alma. Ahora bien, desde el momento en que uno renuncia al Diablo y ama a Dios y quiere obedecerle cueste lo que cueste, desde ese momento uno se ha escapado de las manos del demonio.

El demonio tratará de obsesionarle con la idea de que, puesto que se ha entregado al Diablo, ya no hay posibilidad de marcha atrás. Pero eso no es cierto. Aunque uno haya firmado un contrato firmado con la propia sangre, el contrato queda en papel mojado desde el momento en que uno se arrepiento y vuelve a Dios. Con la libertad uno puede hacer muchas cosas, pero lo único que no se puede hacer es renunciar a la libertad. Y eso el demonio lo sabe.

Sacerdote José Antonio Fortea.